domingo, 18 de enero de 2009

Mala Praxis


Mala praxis
Al ver esas imágenes, siento martillear en mi interior una duda; ¿es, realmente, necesario un articulo o la expresión “qué diablos es eso???” alcanza?


Las 7 cabritas y el lobo es el título de este sádico cuento que nos hace remontarnos a escenas pesadillezcas o películas en las que un ser necrófago porta una moto-sierra.


También hace su aparición el infaltable y clásico arquetipo de villano de estos cuentos de antaño; el lobo carnívoro y feroz. Esta vez en la piel de un secuestrador a domicilio que practica una especie de pseudo-caprinae-canibalismo con sus víctimas.
Pero no adelantemos conclusiones, juzguen ustedes mismos.


Una cabra, que era madre soltera de 7 cabritas, vivía en una casa apartada en un bosque.
Cierto día noto que sus víveres se agotaban y partió al mercado luego de darles a sus hijos la clásica recomendación materna; no le abran la puerta a nadie.


En este momento la fantasía se aleja, toma lugar la realidad. El nombre del cuento ahora es pesadilla, el psicópata neo pseudo-caprinae-canibal secuestrador de menores potencial homicida y ladrón ocasional hace su aparición.


Comienza a sonar un acorde de película bizarra de suspenso y el criminal hace su entrada, con un desparpajo antinatural toca la puerta y con el “cuento del tío” se hace pasar por la madre de las cabritas para entrar y cometer actos de violencia y salvajismo solo tolerable en los delirios de un esquizofrénico homicida.

Al igual que en la película “psicosis”, el terror se desenvuelve con trucos psicológicos. Las cabras notan que la voz ronca del visitante no es la de su madre, y no abren la puerta al criminal. Este se retira, pero tan solo para robar un frasco de miel en una tienda del pueblo y volver con una “dulce voz” a llamar a la puerta. De nuevo en un ardid psicológico que realza el nerviosismo del lector, una cabrita ve la peluda garra mortal del lobo por la ventana y se niegan a dejarlo entrar, el lobo roba harina y regresa con una “patita blanca” a tocar la puerta.


De nuevo surge un clímax… y esta vez la triquiñuela funciona! Le abren la puerta y el lobo entra dentro de un salto dispuesto a que su nombre quede en los decálogos de los criminólogos del bosque. Las cabritas saltaron y trataron de huir, trataron de esconderse. Quizás el lobo bramo “PUEDEN CORRER PERO NO ESCONDERSE MUAJAJAJA” y esta frase fue censurada luego. Porque siendo sinceros, es difícil imaginarse la situación sin que el lobo diga eso.
Las 7 cabritas trataron de ocultarse, bajo la cama, tras la puerta, dentro del reloj de pie, bajo la mesa, etc. Y una a una el lobo las encontraba y devoraba en el frenesí de su pseudo-caprinae-canibalismo. Cuando el lobo se retiro quedo un solo sobreviviente, presa de angustias psicológicas y traumas imborrables, tan solo pudo escapar de ser devorado el cabrito que se oculto en el reloj de pie.
Entonces la cabra soltera hace su entrada y encuentra todo revuelto, como si el mismísimo Jasón con su sierra hubiera estado ahí. La cabra entra en pánico (pánico que se transmite al lector sagaz)
Y encuentra a la cabrita que quedaba, la cual le narra entre lágrimas lo acontecido.
La cabra recuerda haber visto al criminal lobuno dormitando a la orilla del rio.
Entonces sintió nacer de sus venas un poderoso fuego, la sangre de la antiquísima familia Bovidae se sublevo en ella. Y sintió que un profundo odio hacia el lobo la invadía.


Se paro muy tiesa mirando al Este, con una mirada que hubiera helado la sangre al observador de haber sido esto una película y no un simple cuento “infantil” y le pidió con voz seca a su hijo que le trajera de su costurero una tijera, aguja gruesa e hilo solido. Cumplido esto se encamino hacia el rio mascullando “vendetta” (lo cual también, estimo yo, ha sido censurado de las versiones actuales)
Al encontrarse cara a cara con el criminal dormido. La cabra actuó con una metodología que solo puede nacer de la oscuridad de una mente enfermiza y criminal, con su traumado hijo como testigo y ayudante la cabra procedió a realizarle al Lobo una operación quirúrgica inapropiada con elementos sin esterilizar y con un sadismo que bordeaba el fanatismo y amenazaba con superar al mismísimo Hanibal Lecter. Cuando hubo abierto el estomago del Lobo encontró que sus hijos aun no habían sido disueltos por los jugos gástricos, procedió a sacarlos. Y con tono seco e imperioso les ordeno traer cada uno una enorme piedra.


Acto seguido las metió en el estomago del lobo y procedió a coserlo. (Creo haber visto algo parecido una vez, pero la película se llamaba Jeepers Creepers y en los títulos no decía “apta a todo publico”) una vez terminado ese acto de total mala praxis que sería considerado ofensivo por el más vil de los curanderos analfabetos que fingen ser doctos cirujanos la cabra se retiro en silencio con su prole a su vivienda.


Cuando el Lobo despertó más tarde sintió que su cuerpo estaba hinchado, sin notar los puntos que tenía en el estomago creyó que las cabritas le habían caído mal y se dispuso a tomar agua.
Pero el peso de las piedras lo hizo caer al rio, en el que se hundió hasta el fondo y sufrió la horrible muerte de ahogamiento.


Y todo eso, damas y caballeros, es un cuento infantil.
Un argumento que parece producto de los delirios de una secta de adoradores de cabras fanáticos contemporáneos. Un argumento con el que se podría hacer una brillante película de terror.
Y es un cuento infantil.
Lectores, en este blog seguiremos denunciando la corrupción de los “inocentes” cuentos, pero usted contribuya, queme los libros de cuentos que tenga.
Estoy proponiendo una caza de brujas? Puede ser… porque esos niños que se nutren con esas enfermizas historias algún día crecerán…
Sin otro particular,
Nemo

jueves, 1 de enero de 2009

El curro perfecto


El traje nuevo del Emperador


Algo de historia; El traje nuevo del emperador es un cuento de hadas danés escrito por Hans Christian Andersen. La historia es una fábula con un mensaje de advertencia: Sólo porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea, o también: No existen las preguntas estúpidas.


Hasta ahí todo bien, una inofensiva fabula que hace reflexionar a los niños sobre la credibilidad de cosas consideradas como verdades incuestionables, pero no al punto de cuestionar la democracia y ponerse a gritar “anarquía!”
O cuestionar la vida misma y levantarse la tapa del cerebelo al no encontrar una lógica innegable que les impidiera hacerlo.


La historia versa más o menos así; erase una vez una monarquía absoluta con un monarca. El cual tenía mucha afición por la moda y la estética, y siempre estaba gastando el oro producto del régimen feudal en renovar su vestuario.
Hasta que cierto día dos estafadores lo convencieron de invertir en un maravilloso y virtuoso traje, tan portentoso que solo la gente superdotada y de nobleza y virtuosidad incuestionable podía verlo. Nótese de nuevo la ingenuidad de los monarcas en estos cuentos de antaño.
Porque el rey no solo pico el anzuelo, se lo trago entero. Entonces desembolso el metálico y les dio suficiente dinero para darme el lujo de preguntar; era el rey muy estúpido o los estafadores muy ingeniosos?


Los estafadores fingieron hacer un traje, con artilugios salidos del ingenio mismo tales como hacer la mímica de trabajar una tela en el telar vacio.
El rey envió a sus concejeros a chequear como marchaba la obra, y estos. Aun suponiendo que el traje hubiera existido, de cualquier manera no lo hubieran visto. Pero como sus participaciones políticas en la corte estaban en juego junto con sus cabezas admitieron haber visto un manto que eclipsaba al mismo astro rey. El rey estuvo satisfecho con esto; les dio más metálico a los bandidos y espero que el traje estuviera listo.


Llego el día en que el rey desfilaría ante el populacho luciendo el esplendoroso traje. Mucha fue su sorpresa al notar que él no veía más que la nada donde debería estar su traje. Pero bueno, al ser un rey-dios no podía dar muestras de estupidez y fingió regocijarse en su traje increíble.
Se dio inicio al desfile mientras los bandidos se escurrían por la tangente con un poco mas de metálico en el bolsillo.


El rey andando en cueros por la calle rodeado de la guardia imperial debió ser un espectáculo para el vulgo. Pero como estos estaban prevenidos de las virtudes mágicas del traje y preguntándose tal vez si el rey llegaría a matar a la gente que no viera su traje (ya que había sido tan lunático de pagar oro puro en un curro donde hasta el más obtuso de los individuos con dos dedos de frente habría seguido de largo) y, entonces. Comenzaron a aclamar a su soberano.
Hasta que un niño, no pudiendo contener las ganas de insultar a una autoridad aunque esta fuera su monarca, comenzó a vociferar: “el rey anda desnudo! El rey anda en cueros! Jo Jo Jo el rey es un gil!”


Hay análisis sobre las palabras del niño, y significados de el hecho de quela verdad fuera proclamada por un infante. Análisis que no escribe porque no tienen relación con el sentido real de este escrito. Dejemos al niño, que quizás se llamaba Montesquieu y creció, aprendió a escribir y publico varios libros radicales que culminaron en la caída de la monarquía. O quizás el rey lo mando ajusticiar por burlarse de su persona, nunca lo sabremos.


Al igual que el gato con botas, en este cuento vemos como el engaño y el fraude se muestran como estilos de vida triunfadores.
Hoy en día vemos estafamos igualmente absurdas, como la venta por internet de botellas con fantasmas auténticos dentro o falacias iguales.


No voy a culpar a este cuento, como usualmente hago aquí, por esos fraudes.
Lo que si voy a hacer es declarar que el cuento está siendo mal interpretado, ya que la moraleja real que nos deja es que en la estafa esta el metálico. (O me van a decir que un niño entiende “la idea de que la verdad a menudo es dicha por gente demasiado ingenua para entender que haya grupos de presión que dicen lo contrario a lo obvio”, “la verdad a través de los ojos del niño, la pureza con la inocencia” y todas esas cosas? Seamos sinceros, el chico lee que estafan y que les sale bien y lo que le queda en la cabeza es eso)


Y bien, será cuestión de que alguien escuche al niño que proclama que el emperador anda desnudo. Será cuestión que este haya crecido para volverse un Montesquieu y no que haya sido ahorcado en la plaza mayor por hereje.
Sin otro particular,
Nemo
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