lunes, 25 de junio de 2012

Romina



Rasgando... extraño escribir, el aire frio... extraño estar sentado en silencio, con la hoja filosa... y ver el mundo fluir...

Romina, el cruce de estilos no sale como quisiera, las manos no responden, la redacción se marchita… Lo siento Romina. Siento que mi alma no pueda sostener la pluma con el mismo esmero en que quisiera sostener mis huesos, o mis convicciones, o mi espada…
Nuestros caminos pueden volver a cruzarse, Romina.
Romina, no quiero robar frases contrahechas de autores anónimos sin rostro ni corazón flameante, quiero desear que no pueda olvidarte mientras recorra esa calle en mis pensamientos… con la lúgubre sensación de no haber podido ayudarte.
Danzando… con la noche, en esta madrugada… siento los susurros, mientras escucho las sombras…
El auto negro, y las hojas que caían de los árboles… El auto se detuvo, pero el mundo siguió girando. Solamente los árboles fueron testigos mudos de tu dolor, Romina. Sintiendo el rumor, los susurros de tu corazón…
Yo también fui un testigo mudo de tu pavor, Romina.  Siento que te observo desde un balcón, que te veo en una calle sin nombre ni ubicación. Siento que estas ahí, en ese silencio extraviado en mi corazón… El silencio que hace vibrar mi espada de indignación.
¿Por qué él no te quería ahí? Su mejor argumento era el volumen de su voz… No sé como lo convenciste, que palabras dulces susurraste… si acaso y por ventura temblaste…
El hado, tu hado, Romina, no se cumplió allí. Si tan sólo te hubieras bajado… Pero, ¿qué podría haberte dicho? Romina, no hubieras deseado mis palabras; ajenas a tu vida, credo y razón.
Un hombre reflexiona, en la cocina de su hermano, y por la gracia de un escritor, que nos apropiamos de nuestros recuerdos, los pulimos y redondeamos hasta que los convertimos en algo nuestro… en un artificio más de nuestro candor.
Romina, quiero desear que no pueda olvidarte mientras recorra esa calle en mis pensamientos… con la lúgubre sensación de no haber podido ayudarte.
Es muy tarde, Romina, no sé en que parte de esta angulosa ciudad que devora a sus habitantes estarás… no sé si estás triste, durmiendo. Te imagino durmiendo Romina, necesito saber que estas a salvo en tus sueños, en un terreno onírico donde él no tiene jurisdicción, para poder irme a dormir. Necesito saber que sueñas con la libertad.
Romina, que el Alfa y la Omega te guíe a un buen puerto. Buenas noches.

Mathematicus

English Version



Tearing… strange writing, the cold air… I miss to be seated in silence, with the sharp blade… and watch the world flow…
Romina, the intersection of styles doesn’t turns out the way I hoped for, the hands don’t respond, the writing shrivels up… I’m sorry Romina. I’m pity my soul can’t hold the pen with the same care it holds my bones, my convictions or my back…
Our paths may cross again, Romina.
Romina, I don’t want to steal counterfeiting quotes from nameless writers, without face nor flaming heart, I want to wish not to forget you while I walk through that street in my thoughts… with the mournful feeling of not being able to help you.
Dancing… with the night, in this early morning… I feel the whispers, while I listen to the shadows…
The black car, and the leaves that fell from the trees… The car stopped, but the world kept spinning. Only the trees were silent witness of your pain, Romina. Feeling the gossip, the whispers of your heart…
I also was a silent witness of your fear, Romina. I feel I watch you from over a balcony, that I see you in a street without name or location. I feel you are there, in that missed silence in my heart… The silence that makes my sword shake from indignation.
Why he didn’t want you there? His best argument was the volume of his voice… I don’t know how you convince him, what sweets words you whispered to him… if even and by chance you tremble…
The fate, your fate, Romina, didn’t fulfill there. If only you had got out… But, What could I have said to you?, Romina, you wouldn’t have wanted my words; foreigners to your life, creed or reason.
A man ponders, in his brother’s kitchen, and by the grace of a writer, we take possession of our memories, we polish them and we make them more fit until we turn them into something of our own… in one more craft of our innocence.
Romina, I want to wish not to forget you while I walk through that street in my thoughts… with the mournful feeling of not being able to help you.
It’s too late, Romina, I don’t know in which place of this angulate city, which devours its inhabitants, you are… I don’t know if you are sad… sleeping. I imagine you sleeping, Romina, I need to know that you are safe in your dreams, in a dreamful terrain where he has no jurisdiction, so I will be able to sleep. I need to know that you dream with freedom.
Romina, may Alpha & Omega guide you to safety. Good night.
 Mathematicus

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